La mayor parte de las "salas de conversación" no están supervisados. Dado que los nombres son completamente anónimos, los niños no pueden saber si están "hablando" con otro niño o con alguna persona pervertida que aparenta ser un niño o adolescente. Los padres no pueden ver a las personas que hablan con sus hijos, o leer los mensajes que vienen por correo electrónico.
Desgraciadamente, puede haber consecuencias serias para los niños si son persuadidos de que den información personal (por ejemplo, nombre, teléfono, dirección, contraseña) o si se han puesto de acuerdo con alguien para conocerlo en persona.
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